Versión ampliada en el blog: 10 lecciones de Product Management
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Un articulo de un crack, contando sus aprendizajes en producto
Un evento para aplicar mindset de producto en la búsqueda de trabajo
Busco 2 product owner para automatiza la atención al cliente de una gran empresa
Os presento a Rodrigo Maroto
Le conocí en las oficinas de Socialmood, creo que en 2018, en la primera edición del curso de The Hero Camp, de las personas más aplicadas que he visto haciendo formación. El lo tenía muy claro que el producto digital iba a cambiarlo todo.
Lleva más de 15 años navegando entre producto digital, diseño, analítica, CRO, desarrollo y marketing. Rodrigo tiene ese perfil transversal que conecta estrategia, negocio y experiencia de usuario para que los productos digitales crezcan y funcionen de verdad.
Ha construido y hecho escalar productos B2C en Europa, América y Asia. Su recorrido comenzó en UI/UX y evolucionó hacia roles de diseño de producto, Product Owner y Product Manager, hasta llegar a liderar unidades de negocio y equipos multidisciplinares.
Actualmente comparte sus aprendizajes y reflexiones sobre cómo se construyen los productos digitales y cómo las personas los utilizan, condensando 15 años de aciertos, tropiezos y aprendizajes accionables: útiles tanto para lanzar un MVP como para escalar el canal directo en una empresa ya establecida.
Os dejo el articulo de su newsletter:
1. Sin una estrategia, todo es ruido.
A menudo se confunde la estrategia con las tácticas. La estrategia es el plan amplio y de largo plazo (por ejemplo, aspirar a liderar la educación financiera con una cuota de mercado superior al 70%). La táctica, en cambio, son las acciones concretas que te acercan a ese objetivo. Con esto claro, lo imprescindible es definir la dirección para no dispersarse en iniciativas que no estén alineadas.
Para llevar la estrategia a la práctica, conviene definir los “building blocks”: los pilares que la sostienen y sobre los que se ejecutan las acciones. Esta estructura simplifica y ordena decenas de tareas pequeñas, y funciona. Cada bloque debe tener un KPI asociado y ser inequívocamente medible.
Ejemplo ilustrativo de una estrategia a 3 años para servicios financieros
2. Los datos son la gasolina para impulsar cualquier negocio.
Sin datos sólidos y bien estructurados, es imposible encontrar el origen de los problemas. La analítica del negocio y del producto es clave para detectar áreas de mejora y decidir qué priorizar.
Empieza por la analítica de comportamiento en el producto: entiende dónde están tus usuarios, qué hacen y por qué. La analítica transaccional (como transacciones e indicadores de churn) te ayuda a explicar qué ha ocurrido y qué no.
Además, distingue entre analítica cuantitativa y cualitativa. La cuantitativa llega de herramientas como Google Analytics, Mixpanel o Amplitude; la cualitativa, de soluciones como Hotjar, Clarity, grabaciones de sesiones o recogida de feedback independiente. Con una muestra significativa, tienes tendencias, con la parte cualitativa, puedes identificar la causa raíz.
Sin datos, las conversaciones son opiniones. Con datos, tomas decisiones informadas y priorizas con criterio.
Tipos de analítica y para qué sirve cada una
3. El canal no es el producto.
En B2C es habitual confundir el producto con el canal de venta. El producto es aquello por lo que el cliente paga; el canal es el medio por el que lo compra.
En aerolíneas, el producto son los asientos o trayectos y los servicios asociados (equipaje, selección de asiento, mantener el precio por un valor irrisorio…), mientras que el canal puede ser la web propia, una agencia de viajes o una OTA como Dreams.
En productos digitales la línea se difumina: la plataforma que soporta el producto puede parecer el producto en sí. En una compañía de servicios financieros al consumidor, publicamos la API del producto para integrarlo en una superapp en Malasia y la facturación se triplicó, porque lo distribuimos en el lugar adecuado para el momento adecuado de los clientes.
Con esta distinción clara, pasemos al siguiente punto.
4. La distribución es la clave.
Un producto correcto puede triunfar con una estrategia de distribución potente. Es normal preguntarse por qué servicios que no parecen excepcionales acaban siendo tan populares. La explicación, casi siempre, está en la capacidad de los canales de marketing y distribución para amplificar la propuesta de valor.
Salesforce es un buen ejemplo. Sus soluciones son muy complejas, dominan el mercado y muchos usuarios las perciben poco amigables. Aun así, siguen omnipresentes y probablemente lo estarán durante años, pese a la llegada constante de competidores impulsados por IA. El músculo comercial de la compañía y su enorme red de distribución aseguran su presencia en todos los niveles.
Esquema de cómo las aerolíneas distribuyen su producto
5. Un backlog bien priorizado ahorra mucho dinero.
Cada vez que algo entra en “prioridad”, hay que entender las implicaciones y cuántas personas quedan afectadas por esa decisión. Por eso es clave cuidar quién decide qué sube en el backlog y con qué criterios.
La democracia pura no funciona para priorizar, pero involucrar a todos los stakeholders en el proceso sí. El éxito de un Product Manager está en priorizar bien y ejecutar aún mejor.
Empieza simple: una matriz beneficio vs. esfuerzo para ordenar el trabajo y ganar cadencia. Cuando ese ritmo esté asentado, evoluciona a RICE (Alcance × Impacto × Confianza ÷ Esfuerzo) para comparar opciones de forma consistente y transparente.
La priorización debe ser pública, trazable y accesible para todos. Cada stakeholder responde por el impacto que declara y por la calidad de sus estimaciones.
6. Persuadir es el 33% de tu trabajo.
La personalidad del Product Manager es decisiva para que toda la cadena funcione sin fricciones: conciliador y asertivo a la vez, pero sin permitir injerencias externas en el backlog que puedan perjudicarlo.
Para tener éxito hay que saber negociar e influir en clientes, partners y equipos internos, alineando incentivos y buscando el mayor beneficio mutuo (aunque no siempre todos ganen). Involucra desde el principio a quienes impactan o serán impactados para reducir la fricción; si participan en la definición, te respaldarán en las decisiones y ante un consejo de dirección.
Identifica aliados clave en las reuniones de presentación que te ayuden a sumar apoyos en foros medianos y grandes.
7. Vender tu trabajo es el otro 33%.
No todo el mundo tiene el perfil marketiniano para vender, por dentro y por fuera, lo que está construyendo (y es comprensible). Aun así, salvo que hayas lanzado algo tan relevante que se venda solo, comunicar es innegociable. Y como dije anteriormente, es imprescindible que hagas sentir participe a todo el mundo.
“Cacarea tus huevos”: haz visible el progreso con demos, changelogs y narrativas de impacto; lo que no se comunica, no cuenta. Tus clientes y la organización necesitan saber qué hay de nuevo y cómo les va a mejorar la vida. Y, como ya se dijo, haz que todos se sientan partícipes desde el principio.
8. Habla al stakeholder en su idioma.
A la C‑Suite háblale de revenue, riesgo y KPIs; a Tech, de complejidad e impacto en el roadmap; a Marketing, de conversión y CAC; y al cliente, de cómo vas a resolver su problema.
Demasiadas veces un perfil técnico habla en técnico a perfiles comerciales o de marketing (y viceversa) y, como es previsible, se pierde la atención. Comunicar bien se entrena: practicando, exponiéndote a situaciones incómodas y resolviendo problemas reales.
9. Toma riesgos con paracaídas.
Cuanto más grande es el producto y la empresa, más cuesta tomar decisiones arriesgadas (como renovar la infraestructura o rediseñar toda la capa visual).
Planifica y gestiona riesgos con escenarios, hitos y planes de contingencia: el valor está en tener claro cómo reaccionarás cuando ocurra lo improbable, porque ocurrirá. Una práctica efectiva en negocios con volumen es desplegar a producción de forma escalonada: empezar con un 5% del tráfico y aumentar hasta el 100% si las métricas acompañan. Así podrás medir el impacto real de la iteración según los KPIs definidos.
Valida hipótesis y mantén la investigación continua: define hipótesis, crea prototipos, prueba y documenta lo aprendido. Evita enamorarte de tu solución: el ego no ayuda a decidir mejor.
10. Proyectos personales y retos imposibles.
Los proyectos personales y las situaciones difíciles aceleran el aprendizaje. Resolver por tu cuenta problemas reales te da criterio y te hace más resolutivo que cualquier formación teórica. Trabajar en desafíos que nunca imaginaste abordar es profundamente enriquecedor: aunque no lo hayas conseguido aún, estás más cerca de la solución de lo que piensas.
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Javi Platón
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